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Nuestra horrible experiencia al salir de un festival, casi nos linchan

Muy triste tener que contar una experiencia negativa después del buen sabor de boca que te deja un festival. Qué necesidad de terminar contando un trago amargo, después de lo que parecía ser un divertido día.

Ya no es novedad el robo de celulares en los eventos masivos; esta vez nos vimos afectados, aunque no directamente por el robo de nuestros celulares, si no que estuvimos del otro lado, como acusados de robo. Les cuento:

Resulta que alguien amante de lo ajeno robó el celular de una chava en pleno festival, y sus amigos lo primero que hicieron fue revisar la ubicación del móvil en su Apple ID, mismo que marcaba que éste se encontraba en el carro de mi novio. No sabemos si el ratero sabía que lo estaban siguiendo y por la premura escondió el celular en el primer lugar que vio, o si ya lo había dejado ahí desde antes como para esconderlo. Ni idea de cuál sea la razón o historia de ello. El punto es que al llegar nosotros al estacionamiento, recién salidos del final del festival, el grupo de chavos nos estaba esperando pensando que quizá nos lo habíamos encontrado y guardado.

Desde que los vimos nos pareció extraña la multitud de personas frente al carro, pero intentamos solo subirnos y salir, normal. Sin embargo, cuando nos vieron llegar nos abordaron todos en grupo preguntando por el celular con un tono un tanto alarmante (y es de comprenderse), pero nosotros, al ver la forma en la que llegaron, y escuchar la palabra «celular» lo primero que pensamos fue, «nos van a asaltar», así que actuamos a la defensiva, nos metimos al coche, cerramos ventanas y arrancamos, ignorándolos y pensando que quizá no era para tanto.

Pero lo peor vino después, cuando nos percatamos de que empezaron a seguir el carro corriendo, y nosotros asustados por el riesgo que pensábamos que corríamos, pues parecía que sí venían directo a asaltarnos, inmediatamente actuamos a la defensiva y aceleramos.

¿La consecuencia? Ellos creían que huíamos y comenzaron a volverse más intensos sus reclamos, y a eso súmenle que el Apple ID del celular extraviado comenzó a moverse justo por la ruta que tomamos, es decir, estaba en el carro. Por nuestra parte, nosotros creíamos que seguían aferrados a asaltarnos y aceleramos aún más tratando de encontrar algún guardia o de salir del parque.

Corrían súper rápido y justo antes de la caseta nos alcanzaron a gritos y golpeando el carro, muy agresivos, impidiendo que avanzáramos porque incluso uno de ellos se puso enfrente del carro, pese al riesgo de que pudiera ser atropellado, exigiendo el celular de vuelta. Ya después de tanta pelea y grito logramos entender que ellos pensaban que nosotros habíamos robado un celular, pues el GPS marcaba su ubicación en el coche. Pedimos que trajeran a alguno de los guardias de la caseta para estar más tranquilos y solucionar todo.

Ya con el guardia presente, llamaron una y otra vez al móvil pero éste mandaba a buzón, suponemos que quizá estaba en modo “No Molestar”, puesto que no podía estar apagado porque el Apple ID seguía funcionando. Hicimos de todo, incluso uno de ellos se subió al carro mientras a éste lo pusieron en marcha y el celular seguía marcando esa ubicación.

NO sabemos en qué parte está el celular (y debiese estar en el exterior porque obviamente el carro estaba cerrado), y seguramente ya se le acabó la pila. NO sabemos cómo llegó ni quién lo puso ahí. Lo que sí, es que tenemos el contacto de uno de esos chavos para que, en caso de que salga, hacérselos saber y entregárselos.

Gracias a Dios no pasó a mayores, pero por lo alterados que estaban ellos y por lo asustados que estábamos nosotros pudo ir más allá.

En los medios se han difundido múltiples noticias respecto al robo de celulares; casi en cada evento masivo atrapan a alguien con más de una decena de móviles, por lo regular tomados de los bolsillos traseros de los asistentes, quienes no se percatan de ello al estar emocionados con el espectáculo.

No queda más que decir: TENGAN CUIDADO, que ya de todo pasa, y en todas partes. Intenten mantener la distancia de quienes identifiquen como sospechosos, y si notan algo raro no duden en avisar a los guardias, que por lo regular están en todas partes dentro del recinto. Y sobretodo, cuidar de nosotros mismos, alertándonos unos a otros, si ves que alguien está hurgando en la mochila/bolsillos de otro, avisa, haz bronca, nunca está de más.

Lamentable la situación que se vive.

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