¡Qué noche la del sábado! Seguro quedará marcada en la memoria colectiva de Tecate Pa’l Norte como el momento en que el tiempo se detuvo para rendir culto a la última gran estirpe del rock de estadios.
A las 23:25 horas, el estruendo de una batería y el primer zarpazo de la guitarra de Slash anunciaron la llegada de Guns N’ Roses al escenario Tecate Light. Lo que comenzó como el acto de clausura de la segunda jornada del Tecate Pa’l Norte 2026, se transformó rápidamente en una exhibición de poderío sonoro que desafió cualquier expectativa, entregando un espectáculo monumental que superó las dos horas de duración sin dar tregua al cansancio de los miles de asistentes.
Desde los primeros acordes de «Welcome to the Jungle», Axl Rose demostró una vitalidad renovada, recorriendo el escenario con esa energía serpentina que lo caracteriza mientras su voz rasgaba el aire nocturno de Monterrey. A su lado, Slash reafirmó por qué es un ícono absoluto; cada solo de guitarra fue una cátedra de técnica y sentimiento, extendiendo las piezas musicales hacia pasajes épicos que mantenían a la multitud en un estado de trance eléctrico. La química entre los miembros originales, complementada por la solidez de Duff McKagan en el bajo, creó una muralla de sonido que transportó al público a la época dorada del Sunset Strip, pero con la vigencia de una banda que se niega a envejecer.
La generosidad del setlist fue el regalo más grande para los fanáticos, quienes vieron desfilar himno tras himno en una ejecución que no escatimó en detalles. «Live and Let Die» encendió el cielo con pirotecnia, mientras que la melancolía de «September Rain» convirtió la explanada en un mar de luces y nostalgia, con Axl sentado al piano bajo una iluminación cinematográfica. A diferencia de los sets compactos que suelen verse en festivales, los californianos se adueñaron de la noche, extendiendo su presentación más allá de los límites habituales para ofrecer una experiencia completa, donde cada canción recibió el tiempo y el espacio necesario para resonar con toda su magnitud.
El clímax llegó con el tramo final del concierto, donde la banda encadenó «Sweet Child O’ Mine» y «Paradise City» en un cierre apoteósico. A pesar de haber superado ya la marca de las dos horas sobre el escenario, la intensidad no disminuyó; por el contrario, el rugido de la multitud parecía alimentar la adrenalina de los músicos.
Uno de los momentos más aplaudidos de su presentación fue durante el homeje al ícono fallecido Ozzy Osbourne, dejando al público lleno de nostalgia y melancolía.
Al finalizar quedó claro que lo vivido fue mucho más que un simple concierto de festival. Guns N’ Roses no solo cumplió con su estatus de «headliner», sino que elevó la vara de la edición 2026 a niveles históricos. Con una duración maratónica y una entrega física envidiable, los «Gunners» demostraron que, tras décadas de historia, siguen siendo los dueños absolutos del trono, cerrando el segundo día con la certeza de que Tecate Pa’l Norte fue testigo de una noche de rock puro, crudo y eterno que será comentada por generaciones.
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