El fenómeno del cine de acción finlandés regresa a las salas con «Sisu: Camino a la Venganza», una continuación directa que promete helar la sangre de los espectadores con la misma intensidad que su predecesora.
Si la primera entrega nos presentó el concepto de una determinación inquebrantable, esta secuela eleva la apuesta, entregando una trama que te dejará helado no solo por los paisajes invernales, sino por la crudeza de su propuesta. El legendario ex-comando Aatami Korpi vuelve para demostrar que, a veces, la única forma de encontrar la paz es dejando un rastro de destrucción total a su paso.
La película se mantiene fiel a su estilo visual y narrativo, estando repleta de acción visceral y creativa. De hecho, uno de los puntos más altos y curiosos del filme es cómo maneja sus secuencias de combate: presenciamos actos heroicos bastante inusuales que, en momentos, parecen sacados de una versión sangrienta de los Looney Tunes. La creatividad para eliminar enemigos roza lo absurdo, pero está ejecutada con tal convicción que simplemente te deja sin palabras. Es un espectáculo de violencia gráfica que sabe no tomarse demasiado en serio a sí mismo, funcionando como una coreografía macabra y entretenida.
En cuanto a la historia, en esta segunda entrega vemos a nuestro silencioso protagonista regresar a lo que alguna vez fue su hogar, ahora convertido en territorio hostil dentro de las fronteras rusas. Fue allí donde le arrebataron a su familia, y es precisamente ese dolor el combustible que enciende la mecha. Aquí es donde la acción inicia verdaderamente, transformando el viaje en una misión suicida impulsada por la nostalgia y la furia.
El ritmo de la cinta es frenético, presentándonos una batalla tras otra sin apenas tiempo para respirar. Estamos ante el retrato de un hombre que, literalmente, se rehúsa a morir. Korpi no dará tregua a quienes intentan acabar con él y, más importante aún, con su ilusión de recuperar los pocos recuerdos tangibles que le quedan de su familia.
«Sisu: Camino a la Venganza» se consolida como una película épica dentro de su género. No busca reinventar el cine, sino perfeccionar el arte de la supervivencia extrema. Es una obra ampliamente recomendable si acción pura y dura es lo que estás buscando.
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