El cine de animación japonés ha alcanzado un hito sin precedentes. La película Demon Slayer: Infinity Castle ha superado los 600 millones de dólares en la taquilla mundial, consolidándose como un fenómeno global y rompiendo múltiples récords.
La cinta se ha posicionado como la octava película más taquillera de 2025, un logro histórico para una producción no angloparlante y no china.
La película, basada en la popular franquicia de anime, ha tenido un rendimiento sobresaliente en mercados clave como Estados Unidos, México e India.
En México, la cinta se convirtió en el anime más taquillero de la historia con una recaudación de 16.6 millones de dólares. Además, en Estados Unidos, el estreno superó los ingresos de «Pokémon: La primera película» (1999) y «Dragon Ball Super: Super Hero» (2022), reforzando el impacto del anime japonés en la industria cinematográfica.
Analistas de la consultora Comscore estiman que, si la tendencia se mantiene, la cifra final global de la película podría acercarse o superar los 700 millones de dólares.
Según directivos de Sony, el éxito se debe a una estrategia de internacionalización que prioriza la simultaneidad de los estrenos y la adaptación cultural de la cinta.
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