Alejandro Sanz inició con gran éxito la primera de sus tres presentaciones programadas en Monterrey, ofreciendo una velada que quedará grabada en el corazón de sus seguidores. La Arena Monterrey fue el escenario perfecto para recibir al cantante español, quien con su inconfundible voz, carisma y un repertorio lleno de clásicos, logró conquistar a cientos de fans que se dieron cita para disfrutar de un concierto maravilloso.
La noche estuvo marcada por una mezcla de emociones: romance, baile y recuerdos con cada acorde. Desde el primer momento, la producción del espectáculo dejó claro que se trataba de un show de primer nivel con visuales llenos de color que acompañaron cada canción dando ese toque de espectacularidad al concierto.
El setlist fue un recorrido por los momentos más emblemáticos de la carrera de Sanz. Canciones como “Amiga Mía”, que provocó coros masivos entre el público, o “Cuando Nadie Me Ve”, donde la melancolía y la pasión se hicieron presentes, fueron solo algunos de los instantes más intensos de la velada. También resonaron con fuerza “El Alma al Aire” y “No Es Lo Mismo”, temas que lograron poner a bailar y cantar a la multitud, demostrando que la conexión entre artista y público sigue intacta a pesar de los años.
Sin duda, Alejandro Sanz tiene un don especial para crear magia en el escenario. Su talento, combinado con una entrega absoluta, cautivó a todas las almas presentes, generando un vínculo único que solo él puede lograr.
Y como no podía ser de otra manera, el cierre de la noche estuvo marcado por uno de los momentos más esperados: la interpretación de “Corazón Partío”. Este himno, con el que cruzó fronteras y se consolidó como uno de los más grandes cantantes de habla hispana, fue el broche de oro perfecto para concluir una noche llena de emociones y música inolvidable.
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