¿Hasta dónde serías capaz de llegar cuando te arrebatan incluso el techo donde duermes? 💔 «Aún es de noche en Caracas» no es solo una película, es un golpe directo al estómago que nos obliga a mirar de frente el horror de perderlo todo en una ciudad que se cae a pedazos.
Si buscas una historia que te mantenga al filo del asiento mientras te rompe el corazón, esta es la cinta de la que todo el mundo va a hablar. 👇
Basada en la impactante realidad de la Venezuela de 2017, la trama nos sumerge en la vida de Adelaida, una mujer que, tras el doloroso duelo de enterrar a su madre, regresa a su hogar solo para descubrir que ha sido invadido por milicianas leales al régimen. Este punto de partida es el inicio de una pesadilla urbana donde el colapso social no es un concepto abstracto, sino una amenaza física constante. Adelaida se ve empujada a un abismo de supervivencia donde la única salida parece ser borrar quién es para intentar salvar su vida, planteando la premisa extrema de cambiar de identidad para escapar del país.
La película destaca por su atmósfera opresiva y una crudeza visual que captura perfectamente la desesperación de una Caracas al borde del abismo. Lejos de suavizar el conflicto, la dirección opta por un realismo visceral que permite al espectador sentir la claustrofobia de una sociedad donde las leyes han desaparecido. La interpretación de su protagonista es sencillamente magistral, logrando transmitir con apenas una mirada el peso del miedo, el cansancio y esa determinación feroz de quien ya no tiene nada que perder porque ya se lo quitaron todo.
Las críticas internacionales ya la posicionan como una obra fundamental para entender la tragedia migratoria y la descomposición institucional desde una perspectiva íntima. «Aún es de noche en Caracas» logra equilibrar la denuncia política con un drama humano universal: la lucha de un individuo contra un sistema que busca anularlo. No es una película fácil de ver, pero es imposible de ignorar; cada secuencia está cargada de una tensión narrativa que cuestiona nuestra propia moralidad y los límites de nuestra capacidad de resistencia ante la injusticia.
Prácticamente estamos ante un filme valiente que le da rostro y nombre a las cifras de una crisis histórica. Es una experiencia cinematográfica necesaria que nos recuerda que, a veces, la oscuridad más profunda ocurre a plena luz del día en medio de una ciudad que solía ser hogar. No es solo un estreno de cartelera, es un testimonio de supervivencia que se queda grabado en la memoria mucho tiempo después de que los créditos terminan de pasar. Una cita obligada para quienes creen en el cine como una herramienta de memoria y espejo de la realidad.
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