«El acto final»: El misterio de Blackstar 10 años después

Este 10 de enero de 2026 marca una década desde que el mundo se despertó con la noticia más inverosímil de la cultura pop: David Bowie se había ido.

"El acto final": El misterio de Blackstar 10 años después

Este 10 de enero de 2026 marca una década desde que el mundo se despertó con la noticia más inverosímil de la cultura pop: David Bowie se había ido. Dos días antes, en su cumpleaños número 69, había lanzado ★ (Blackstar), un álbum que inicialmente fue recibido como una brillante incursión en el jazz experimental y el art-rock. Sin embargo, tras su muerte por un cáncer de hígado mantenido en secreto, el disco se transformó instantáneamente en algo mucho más profundo: una nota de suicidio artística, un réquiem orquestado y, quizás, el «performance» final más impactante de la historia.

Pero antes, te contamos que lamentablemente sufrimos un hackeo en nuestra cuenta de Instagram y estamos comenzando desde cero con un nuevo ¡Apóyanos y síguenos! Te lo agradeceremos mucho, ir a Instagram

Diez años después, el misterio en torno a Blackstar no ha hecho más que crecer. El reciente estreno del documental «David Bowie: The Final Act» (dirigido por Jonathan Stiasny y lanzado este enero de 2026) arroja nueva luz sobre esos meses finales en Nueva York.

A través de entrevistas inéditas con su productor de cabecera, Tony Visconti, y los músicos de jazz que grabaron el disco, el filme revela que Bowie trabajó con una energía frenética incluso cuando su cuerpo fallaba.

El documental desmiente la idea de que Bowie estaba «listo» para morir; al contrario, muestra a un artista que seguía enviando maquetas para un posible sucesor, lo que hace de Blackstar un final trágico y no un cierre de ciclo planeado con frialdad.

La literatura también ha reclamado este aniversario con la publicación de Lazarus: The Second Coming of David Bowie, la nueva biografía de Alexander Larman. En ella se explora la simbología oculta de los videos de «Blackstar» y «Lazarus». Larman analiza cómo Bowie utilizó referencias visuales a su propia historia, desde el regreso de la calavera del Major Tom hasta el armario oscuro donde se retira al final de su último video, para «limpiar su casa» artística.

Según el autor, Bowie no solo estaba diciendo adiós, sino que estaba asegurándose de que su muerte fuera tan creativa y enigmática como su vida, dejando pistas que los fans siguen descifrando una década más tarde.

Hoy, mientras el David Bowie Centre en Londres abre sus puertas para exhibir los archivos personales del artista, Blackstar se mantiene como un faro para los que enfrentan la mortalidad. No es solo un álbum; es el testimonio de un hombre que, incluso ante la oscuridad absoluta, decidió que su última palabra sería una obra de arte.

A diez años de su partida, el mensaje de Bowie en la canción final del disco parece más vigente que nunca: «I can’t give everything away» (No puedo entregarlo todo). Y así, nos dejó con lo suficiente para extrañarlo para siempre, pero con el misterio suficiente para que nunca deje de ser relevante.

Comentarios

0 comments

Otros temas de interés

Este 10 de enero de 2026 marca una década desde que el mundo se despertó con la noticia más inverosímil de la cultura pop: David Bowie se había ido. Dos días antes, en su cumpleaños número 69, había lanzado ★ (Blackstar), un álbum que inicialmente fue recibido como una brillante incursión en el jazz experimental y el art-rock. Sin embargo, tras su muerte por un cáncer de hígado mantenido en secreto, el disco se transformó instantáneamente en algo mucho más profundo: una nota de suicidio artística, un réquiem orquestado y, quizás, el «performance» final más impactante de la historia.

Pero antes, te contamos que lamentablemente sufrimos un hackeo en nuestra cuenta de Instagram y estamos comenzando desde cero con un nuevo ¡Apóyanos y síguenos! Te lo agradeceremos mucho, ir a Instagram

Diez años después, el misterio en torno a Blackstar no ha hecho más que crecer. El reciente estreno del documental «David Bowie: The Final Act» (dirigido por Jonathan Stiasny y lanzado este enero de 2026) arroja nueva luz sobre esos meses finales en Nueva York.

A través de entrevistas inéditas con su productor de cabecera, Tony Visconti, y los músicos de jazz que grabaron el disco, el filme revela que Bowie trabajó con una energía frenética incluso cuando su cuerpo fallaba.

El documental desmiente la idea de que Bowie estaba «listo» para morir; al contrario, muestra a un artista que seguía enviando maquetas para un posible sucesor, lo que hace de Blackstar un final trágico y no un cierre de ciclo planeado con frialdad.

La literatura también ha reclamado este aniversario con la publicación de Lazarus: The Second Coming of David Bowie, la nueva biografía de Alexander Larman. En ella se explora la simbología oculta de los videos de «Blackstar» y «Lazarus». Larman analiza cómo Bowie utilizó referencias visuales a su propia historia, desde el regreso de la calavera del Major Tom hasta el armario oscuro donde se retira al final de su último video, para «limpiar su casa» artística.

Según el autor, Bowie no solo estaba diciendo adiós, sino que estaba asegurándose de que su muerte fuera tan creativa y enigmática como su vida, dejando pistas que los fans siguen descifrando una década más tarde.

Hoy, mientras el David Bowie Centre en Londres abre sus puertas para exhibir los archivos personales del artista, Blackstar se mantiene como un faro para los que enfrentan la mortalidad. No es solo un álbum; es el testimonio de un hombre que, incluso ante la oscuridad absoluta, decidió que su última palabra sería una obra de arte.

A diez años de su partida, el mensaje de Bowie en la canción final del disco parece más vigente que nunca: «I can’t give everything away» (No puedo entregarlo todo). Y así, nos dejó con lo suficiente para extrañarlo para siempre, pero con el misterio suficiente para que nunca deje de ser relevante.

Comentarios

0 comments