Fotografía: Jenniffer Pérez
Este pasado jueves 4 de diciembre, el Auditorio Banamex se convirtió en un portal directo a los recuerdos con la esperada presentación de Flor Bertotti, quien regresó a Monterrey para reencontrarse con un público que la ha acompañado desde sus inicios.
La velada estuvo cargada de magia, emociones intensas y una profunda nostalgia que envolvió a todos los asistentes desde el primer acorde.
La artista argentina, querida por generaciones gracias a su inolvidable papel en Floricienta, subió al escenario con una energía luminosa que contagió a todos. Desde los primeros minutos, el público estalló en aplausos y gritos de alegría, demostrando el cariño intacto que conservan por ella y por las canciones que marcaron una etapa irrepetible en la vida de muchas personas.
El espectáculo fue un viaje directo al corazón: temas clásicos como “Flores Amarillas”, “Mi Vestido Azul”, “Te Siento” y “Un Enorme Dragon”, «Y así será», «Hay un Cuento», hicieron cantar y llorar a una audiencia totalmente entregada. Cada interpretación despertó recuerdos profundos, transportando a los fans a aquellos años donde la historia de Flor y el Freezer formaba parte esencial de su día a día.
Flor Bertotti brilló no solo con su voz dulce y llena de sentimiento, sino también con su carisma natural, cercanía y esa alegría genuina que la caracteriza. Entre anécdotas, risas y mensajes de amor para su público regio, la cantante logró crear una atmósfera íntima y cálida que hizo sentir a todos como parte de un mismo cuento.
La producción acompañó a la perfección el espíritu del concierto: luces vibrantes, visuales coloridos y una banda impecable hicieron que cada canción se viviera con intensidad. Pero lo más especial de la noche fue la conexión entre Flor y su público, una conexión construida con años de cariño y que se sintió más viva que nunca.
Sin duda, fue una noche que tocó el alma. Una noche mágica, donde la música se convirtió en memoria y donde cientos de voces se unieron para revivir una etapa que sigue latiendo fuerte: la época dorada de Floricienta: Flor Bertotti ofreció un abrazo al corazón.
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