La mística y la potencia del rock mexicano se hicieron presentes en Monterrey con la llegada de Caifanes. La banda, que trasciende generaciones, ofreció un concierto que fue más que una presentación; fue un ritual colectivo que reunió a miles de seguidores que se entregaron por completo a la energía épica de sus canciones. La noche se sintió cargada de nostalgia y una vigencia innegable.
Saúl Hernández subió al escenario y todo se transformó: la conexión con el público fue inmediata. La banda demostró una madurez musical y una fuerza en vivo que pocas agrupaciones logran mantener a lo largo de los años. El show se caracterizó por un sonido pulcro y potente, con las guitarras, la batería y los teclados creando la atmósfera inmersiva que distingue a Caifanes.
El setlist fue una joya para los fans, abarcando los grandes himnos que han definido al rock en español. Canciones emblemáticas como «La Célula que Explota», «Afuera» y «Viento» resonaron con una intensidad profunda.
Cada tema fue coreado con fervor por la multitud, que transformó el recinto en un coro masivo, demostrando que la poesía lírica de Hernández sigue siendo tan relevante hoy como en sus inicios.
Esta majestuosa presentación de Caifanes fue una noche memorable de rock épico. La banda no solo llevó sus éxitos a la ciudad, sino que reafirmó la conexión inquebrantable que tiene con su público. El ritual fue completado con una ovación de pie, dejando la sensación de que Caifanes es una institución del rock que sigue evolucionando y conmoviendo a cada generación.
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