La cuna del heavy metal fue testigo de un adiós que trascendió la música para convertirse en una leyenda. Black Sabbath, la banda que dio origen al género, culminó su histórica gira de despedida «The End» con un concierto épico el pasado 5 de julio de 2025 en el Villa Park de Birmingham, su ciudad natal. Lo que se vivió no fue solo un concierto, sino un festival de diez horas que reunió a titanes del metal y el rock, sellando el legado de Ozzy Osbourne, Tony Iommi y Geezer Butler.
El «Back To The Beginning» fue concebido como el rito final de una era. La jornada comenzó con la furia de bandas como Mastodon, Rival Sons, Anthrax, Halestorm y Lamb of God, quienes ofrecieron sets potentes, incluyendo versiones de clásicos de Sabbath y Ozzy. El escenario vibró con la energía de estas agrupaciones que han sido profundamente influenciadas por los pioneros del metal.
Sin embargo, el plato fuerte de la noche fue la serie de apariciones de estrellas invitadas que se unieron para rendir tributo a los padrinos del heavy metal. Bajo la dirección musical del legendario Tom Morello (Rage Against the Machine), se formaron «Supergroups» que deleitaron a la audiencia. Figuras como Lzzy Hale (Halestorm), David Draiman (Disturbed), Nuno Bettencourt (Extreme), Scott Ian (Anthrax), Whitfield Crane (Ugly Kid Joe) y el joven Yungblud subieron al escenario para interpretar tanto éxitos de Ozzy Osbourne como temas icónicos de Black Sabbath como «Sweet Leaf» y «Changes».
La noche continuó con presentaciones de peso como las de Alice In Chains y Gojira, quienes no solo tocaron sus propios éxitos, sino que también incluyeron en sus setlists versiones de Black Sabbath. Uno de los momentos más destacados fue un «Drum Off» que reunió a tres de los bateristas más influyentes del rock: Travis Barker (blink-182), Chad Smith (Red Hot Chili Peppers) y Danny Carey (Tool), demostrando su virtuosismo en un tributo a «Symptom of the Universe». Incluso la actuación del actor Jack Black, a través de un video pregrabado de «Mr. Crowley», añadió un toque de humor y admiración.
El clímax llegó con la actuación de Ozzy Osbourne, Tony Iommi y Geezer Butler, la formación principal de Black Sabbath. Con Ozzy en su trono y la imponente presencia de Iommi y Butler, la banda ofreció un set que recorrió sus grandes himnos, recordando a los fans por qué son los «padrinos» del heavy metal. Momentos previos, bandas como Metallica rindieron un emotivo tributo en el escenario, con James Hetfield expresando: «Sin Sabbath, no habría Metallica. Gracias muchachos por darnos un propósito en la vida».
El concierto fue un «último rito» en su ciudad natal, sellando una carrera que ha influenciado a incontables músicos y ha definido un género. Con fuegos artificiales y una emotiva despedida, Black Sabbath cerró un capítulo monumental en la historia de la música, dejando un legado que resonará por siempre.
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