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Luli Pampín: del Ejército al mundo infantil

Luli Pampín: del Ejército al mundo infantil
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La historia de Luli Pampín es diferente a la de cualquier animadora infantil. Hoy la cantante y bailarina goza de millones de suscriptores, éxito a montones y mucha plenitud, pues celebra estar embarazada nuevamente; pero antes del éxito pasó por la Fuerza Armada como soldado. Su historia de superación ha conmovido a miles.

Lucía Pérez Gerardi es su nombre de nacimiento y actualmente tiene 32 años, mismos en los que ha recorrido un camino digno de aplaudirse.

Pocos lo saben, pero antes de adentrarse a su mundo color de rosa (literalmente), Luli desempeñaba un papel importante en las Fuerzas Armadas españolas como soldado en la Artillería anteaérea. En esta posición se mantuvo toda una década, misma que asegura le dejó mucho aprendizaje, de acuerdo con sus declaraciones en una entrevista realizada por el Clarín.

«Fueron 10 años en el ejército donde aprendí mucho de servicio a los demás, sobre compañerismo, sobre mi cuerpo, constancia… cosas que ahora me sirve un montón para hacer Luli Pampín», expresa.

Sin embargo, había otra cara de la moneda, pues a Luli no le estaba gustando la persona en la que se estaba convirtiendo.

«Eso (el ejército) me volvió una persona muy dura, muy a la defensiva y no me gustaba esa persona en la que me había convertido porque no era yo. Con Luli volví a esa vulnerabilidad y sensibilidad que era yo pero sin perder la fuerza que gané en el Ejército», expresó en una entrevista para El Universal.

Pero fue el amor lo que la hizo cambiar de profesión. Y como todo lo que se hace con amor, acertó.

¿Cómo empezó Luli Pampín?

Desde muy pequeña, Lucía estuvo rodeada de música infantil con producciones argentinas como «90: Chiquititas y Cebollitas», muy populares en su país natal, que contaban con coreografías llamativas.

Además, asegura que vivió una infancia muy feliz a lado de su familia, conviviendo siempre con la naturaleza y gozando de la diversión de los juegoos callejeros que uno se inventia de chico, sobretodo cuando vivió en Salta, pues detalla que la casa que habitaba estaba rodeada de naturaleza.

«Fue un momento de mi infancia súper hermoso, con toda la naturaleza que amo. Tengo muy hermosos recuerdos con mis amigos jugando en la calle. A veces sueño con esa casa de la infancia», recuerda.

Años más tarde, debido al trabajo de su padre se tuvo que mudar con su familia a España, en donde inició una nueva vida y posteriormente se unió al ejército, como explicamos anteriormente.

Pero, fue a sus 25 años cuando el parteaguas de su vidá llegó para impulsarla a crear el mundo de fantasía que hoy es Luli Pampín: su hijo Mateo.

Con un cuarto de siglo de vida, Lucía recibió a su primer hijo con amor, sin embargo las circunstancias que la rodeaban no eran las mejores, pues tuvo que criarlo sola, trabajar para mantenerlo y aprender sobre la marcha todo sobre la maternidad para el bienestar de su hijo y hacerlo feliz a como diera lugar. Fue presisamente ese acontecimiento el que la llevó a encender la llama por el mundo infantil.

«Fue algo muy difícil para mí esa época, de no saber qué hacer y sufrir mucho […] Existieron muchas adversidades, en especial de tener que afrontar todo económicamente, de darme cuenta que estaba en el trabajo y no podía estar cuando mi hijo me necesitaba.», recuerda.

«Fueron muchas cosas que se juntaron en ese momento de sufrimiento, que al final fue algo positivo porque saqué conocerme a mí misma mejor y hacer algo que me permitiera estar al lado de mi hijo y me hiciera feliz y realizada como persona», recalca.

Su preocupación por estar cerca de su hijo hizo que comenzara nuevo capítulo en su vida descubriendo lo que amaba. Así nació Luli Pampín.

Sus primeros pasos fueron en el patio de su casa, sin luces artificiales, alumbrada solo por el sol. Una caja de cartón que tenía a la mano la decoró a su manera, y así comenzó su aventura.

«En YouTube estuve trabajando más de dos años sin recibir nada a cambio monetariamente. Pero si no apostás por lo que querés y no lo hacés con pasión y constancia no vas a lograra lo que querés. Yo subía un video a la semana. A veces me quedaba a las 5 de la mañana y luego a la hora me iba a trabajar. Pero lo hacía con gusto.», cuenta.

Posteriormente, su pasión la llevó tan alto que empezó a recibir frutos de su trabajo que le permitían vivir de ello. Lo anterior la llevó a dejar su trabajo en las Fuerzas Armadas.

Actualmente, su don para hacer felices a los más pequeños la ha llevado a dar vida a siete discos y a ser respaldada por más de 12 millones de suscriptores en su canal de YouTube.

Su característico estilo (que incluso tomó como referencia a Sailor Moon porque ama este animé) ha cautivado a miles, y su simpatía se roba el corazón de todos. Además, los mensajes que da a los niños a través de sus canciones son de gran ayuda para contruir un mejor mundo iniciando desde los más pequeños.

Luli Pampín se encuentra recorriendo el mundo constantemente llevando alegria a los corazones que disfrutan del color y vivacidad de su show, y uno de los países afortunados en recibirla ha sido México, que desde el primer día la recibió con los brazos abiertos y hoy miles de pequeños se encuentran encantados con sus shows.

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